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Consejos para la lactancia materna |
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Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.
- Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que "le toque". Así establecerás un buen suministro de leche.
- Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.
- Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.
- Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.
- Evita los biberones "de ayuda" y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.
- Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.
- Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.
- Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.
- Busca apoyo. Encuentra grupos de lactancia con la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.
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Evitar accidentes infantiles |
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Los accidentes infantiles se han convertido en una importante fuente de preocupación, pues han tenido un aumento importante.
Las estadísticas ofrecen algunas cifras estremecedoras.
Durante los últimos años los niños españoles han padecido cerca de medio millón de accidentes, algunos de ellos con consecuencias mortales. La situación no muestra señales de mejorar, y lo más doloroso de todo es que la mayoría de estos percances hubieran sido perfectamente evitables.
Accidentes que ocurren con mayor frecuencia:
Los incidentes cuyo desenlace es con mayor frecuencia la muerte son los accidentes de tráfico, ya sea como consecuencia de atropellos o de colisión. Le siguen las asfixias, ya sea bajo el agua o producida por objetos diversos (elementos de pequeño tamaño que se tragan, bolsas de plástico, cordones en el cuello).
El tercer puesto en el trágico ranking lo ocupan las caídas, particularmente desde ventanas o terrazas desprotegidas, así como desde los árboles.
En cuanto a su frecuencia, los enemigos más frecuentes de los niños son las caídas, causa del 40% de los accidentes.
En segundo lugar, con un 10% de casos, aparecen las intoxicaciones, en particular las derivadas de productos de limpieza y medicamentos. Este oscuro panorama podría ser menos deprimente si se ponen en práctica algunas medidas preventivas.
Las estadísticas también demuestran que es en sus casas donde niños y niñas de hasta 4 años de edad, sufren los accidentes en mayor medida. Los más frecuentes son las caídas, los golpes, cortes, quemaduras y ahogamientos. En la actualidad, los niños crecen rodeados de fuentes de peligro que hace unas décadas no existían (aparatos eléctricos, automóviles, etc) y con frecuencia pasan muchos ratos solos o con escasa vigilancia.
A partir de los 4 años, niños y niñas sufren la mayor parte de los accidentes en la calle o en la escuela. Suelen producirse durante los juegos, las prácticas de deporte y en el tráfico. Pero, la inmensa mayoría de los accidentes infantiles se puede prevenir. Padres y educadores tienen un papel primordial en ello. |
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La limpieza en un bebé es muy importante, pero tampoco hay por qué excederse.
No es posible eliminar de gérmenes todo el ámbito en el que se encuentran los bebés, y una asepsia total no es factible.
La higiene es una forma conseguir que el bebé, además de estar sano, se encuentre bien. Es necesario prestar atención a los cambios corporales, olores y sudor. Esta observación nos ayudará a eliminar posibles gérmenes que provocan mal olor en nuestros cuerpos.
Mantener la higiene es importante no solo para prevenir infecciones e/o inflamaciones, e incluso enfermedades, como también para que nos sintamos más seguros de nosotros mismos. Contribuye positivamente en nuestro ingreso a la vida social, haciendo con que los demás quieran estar a nuestro lado también. |
Los desordenes del sueño son muy habituales en la infancia. Generalmente son benignos y pasajeros, pero en ocasiones pueden llegar a alterar de forma importante la vida familiar. Un conocimiento mayor del sueño y el dormir del niño puede ayudaros a prevenir y solucionar muchos de estos problemas.
La idea de que el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo durmiendo plácidamente no es del todo cierta. Ya en el feto, dentro del útero, se observan periodos de sueño alternados con otros de actividad. A medida que el niño crece la cantidad de horas de sueño se reduce, y cambia su distribución a lo largo del día. El sueño nocturno va aumentando tanto en duración como en continuidad. Hacia los 3 meses de edad el 70% de los niños logran dormir de 6 a 8 horas por la noche sin interrupción. Y al año de edad la mayoría de los niños tienen sólo dos periodos de sueño durante el día. De todos modos, un 20 % de los niños entre 1 y 2 años continúa despertándose regularmente, y esto sigue ocurriendo en un 15 % de los niños de 3 a 4 años. |
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